#NotSoAnonymous: Miembro es condenado a diez años de cárcel por ataque DDoS

Un autoproclamado miembro del colectivo Anonymous, fue condenado el pasado 10 de enero a diez años de cárcel y a una multa de US $443.000.- por sus ataques de DDoS contra hospitales de niños en USA. La historia es de película.

Pasa en las películas, pasa en la vida. Esta historia comienza en febrero de 2013, cuando Justina Pelletier, de 15 años, fue separada de sus padres después de que éstos discreparan con el diagnóstico y el tratamiento de la niña en el Boston’s Childrens Hospital. El caso recibió una amplia atención en los medios y en línea, ya que los padres de la adolescente argumentaron que había sido «secuestrada médicamente”. Por su parte, el personal médico argumentó que la chica estaba somatizando sus síntomas debido a maltratos de sus padres.

La publicidad sobre el caso impulsó una campaña de internet bajo el nombre de #FreeJustina, y Martin Gottesfeld, en nombre del colectivo, publicó un video de YouTube en marzo de 2014 en el que pedía acciones contra el hospital, lanzando la #OpJustina. El video contenía el link a un doxxeo que incluía las direcciones y teléfonos personales de un juez y un doctor involucrados en el caso y haciendo una clara amenaza, muy al estilo Anonymous.

A la vez, Martin lanzó un ataque DDoS en contra de la Wayside Youth & Family Support Network, la institución de salud mental en la que retenían a Justine. Luego, fue tras el Boston’s Childrens Hospital y otras instituciones médicas del área. Los ataques fueron considerados tremendos, se valieron de una botnet de más de 40.000 routers, que Gottesfield controlaba desde su hogar, dejaron inoperativa a la red del BCH por dos semanas, justo en los mejores momentos de recaudación del hospital, interrumpiendo las comunicaciones entre pacientes y personal médico, dejando al hospital sin capacidad para sus actividades de investigación y afectando sus operaciones, según las autoridades.

Martin de día, Anonymous de noche

Eventualmente el FBI relacionó el video en Youtube con Gottesfield, y allanaron su casa, sin arrestarlo, en 2014.

A medida que la investigación sobre el DDoS avanzaba, Gottesfeld comenzaba a darse cuenta de lo serio de su situación y en febrero de 2016, Martin y su esposa Dana viajaron a Miami, consiguieron un speedboat (una lancha veloz) desde Craiglist por $5000, abandonaron su auto y se embarcaron hacia Cuba, huyendo fuera del alcance de la jurisdicción norteamericana. Ninguno de los dos tenía experiencia navegando, y luego de horas de luchar contra las enormes olas, su embarcación cedió ante la potencia del mar y quedaron a la deriva, sin nadie que supiera de su plan. Tuvieron que emitir la señal de auxilio eventualmente (SOS), y en medio de condiciones climáticas terribles concurrió a su rescate un crucero de la línea Disney, el The Disney Wonder, de 11 cubiertas y con cientos de turistas. Desde las Bahamas autoridades contactaron al FBI, y al retornar a tierra norteamericana, Gottesfeld y su esposa fueron presos.

El fiscal asignado al caso fue el mismo que persiguió al activista de Internet Aaron Swartz en 2013 y al hacker Jonathan James en 2008, quienes se suicidaron después de lo que las familias describieron como tácticas de procesamiento excesivamente agresivas. Gottesfeld protestó esta decisión iniciando una huelga de hambre no muy exitosa: sólo perdió 3.6 kilos y como resultado, fue castigado con confinamiento solitario.

En agosto de 2018 fue encontrado culpable de un cargos de conspiración para dañar computadores protegidos y un cargo de daño a computadores protegidos (suena redundante, pero son son cargos diferentes en la legislación norteamericana).

El pasado jueves, Martin Gottesfeld, quien nunca ha expresado públicamente remordimiento, se representó a sí mismo en una audiencia en el Tribunal de Distrito de EEUU en Boston. Después de la audiencia, le dijo al juez Nathaniel Gorton que cree que hizo una gran diferencia en la vida de Justina Pelletier, y sus acciones las consideró justificables para la “parentectomía» del BCH.

Lo único que lamento es no haber llegado antes a Justina. Ojalá hubiera hecho más.

El juez a cargo reprendió a Gottesfeld por su falta de remordimiento, diciéndole que su crimen era “despreciable y odioso» y que estaba básicamente lleno de sí mismo:

Fue su arrogancia y orgullo lo que se mostró en este caso desde el principio lo que lo llevó a creer que sabe más que los médicos del Hospital de Niños de Boston.

El Fiscal Federal adjunto David D’Addio dijo:

No salvó la vida de una niña. Él no es un héroe. Él cometió crímenes y hoy se trata de responsabilizarlo por esos crímenes.

Justina fue devuelta a sus padres hace cuatro años. Sus padres, Lou y Linda Pelletier, actualmente están demandando a BCH por el secuestro médico de su hija. Justina, al retornar con sus padres continuó el tratamiento que ellos habían sugerido desde un principio, pues el hospital se equivocó en el diagnóstico. Justina nunca conoció a Martin, pero al preguntarle acerca de él, dice “él no debería estar en la cárcel. Él no ha dañado a ningún niño. Sólo trataba de ayudar.” Al preguntarle qué le diría, Justina responde “sólo… Gracias”.
En internet ahora se realiza la campaña #FreeMartyG.