Personal de la Guardia Costera de los Estados Unidos y agentes del FBI abordaron dos petroleros con destino al estado de Texas el mes pasado, luego de que las embarcaciones fueran afectadas por ciberataques mientras navegaban hacia el país. Uno de los buques es el VL Prosperity, un superpetrolero de bandera liberiana que transportaba unos 2,3 millones de barriles de crudo desde Egipto hacia el puerto de Galveston.

La agencia iraní Mehr News reportó que el ataque al VL Prosperity ocurrió el 7 de agosto mientras el buque transitaba el Estrecho de Gibraltar. Según un miembro de la tripulación citado por ese medio, los atacantes habrían accedido a la sala de máquinas, alterando el flujo de refrigerante, la velocidad del motor y el sistema de combustible, además de interferir en los sistemas de navegación y carga.

El incidente habría dejado a la nave sin comunicaciones durante aproximadamente 30 horas. Un día después de la publicación de la agencia iraní, un equipo compuesto por especialistas cibernéticos de la Guardia Costera, personal de aplicación de la ley, un inspector naval y agentes del Cyber Action Team del FBI abordó el VL Prosperity y permaneció en la nave durante cuatro días.

El Wall Street Journal reportó que un segundo buque fue abordado el 24 de agosto, también tras llegar al Golfo de México. Ambas intervenciones se realizaron después de que las embarcaciones arribaran a aguas del golfo.

La contralmirante Amy Grable, comandante del Cyber Command de la Guardia Costera, confirmó al medio CBS News que los investigadores hallaron evidencia de un actor malicioso tras revisar los sistemas informáticos y otros sistemas a bordo, e indicó que “cuando estas embarcaciones están altamente conectadas, son susceptibles a amenazas cibernéticas”.

El contralmirante Grable señaló que nada de lo hallado durante la inspección indicó que el petrolero fuera inseguro para operar, y explicó que este abordaje fue una de entre 40 y 50 intervenciones similares realizadas por el equipo de protección cibernética de la Guardia Costera durante el último año.

La Guardia Costera no ha atribuido públicamente el ataque a Irán.

El episodio ocurre pocos días después de que la Guardia Costera anunciara la creación de una Oficina de Política de Ciberseguridad Marítima, destinada a coordinar la seguridad cibernética del sistema de transporte marítimo del país.

Las autoridades continúan investigando si ambos ataques están conectados y si Irán u otro actor estatal está detrás de ellos.