Varios medios británicos informaron que Jaguar Land Rover (JLR), propiedad de Tata Motors, anunció este lunes 7 de septiembre el recorte de 4.000 empleos —alrededor del 10% de su plantilla global— como consecuencia de tres factores: la intensa competencia de rivales chinos más económicos, los aranceles impuestos por los Estados Unidos durante la administración Trump, y el histórico ciberataque que obligó a paralizar sus operaciones durante más de un mes el año recién pasado.

La compañía busca ahorrar aproximadamente 1.700 millones de libras (2.300 millones de dólares) en los próximos dos años, reduciendo su punto de equilibrio a la producción de 300 mil vehículos, mientras planea lanzar cinco nuevos productos en los próximos 12 meses.

Gran parte de los medios apuntaron a que el principal antecedente de esta crisis de la compañía es el ciberataque sufrido en 2025, considerado el más dañino registrado en la historia del Reino Unido, con un costo económico estimado en 1.900 millones de libras para la economía británica. El incidente paralizó por completo la producción de la automotriz durante cinco semanas.

Según estimaciones citadas por los medios, el ciberataque le costó a JLR una pérdida de producción de aproximadamente 50 mil unidades. Esa parálisis fue tan severa que en 2025 el gobierno británico tuvo que otorgar una garantía de préstamo de 1.500 millones de libras para estabilizar las finanzas de la compañía, pagar a proveedores y reanudar la producción.

A ese duro golpe se suma la presión de los aranceles impuestos por el gobierno de los Estados Unidos bajo la administración del Presidente Donald Trump a los autos importados, que llegaron a un 25% antes de reducirse a un 10% para los primeros 100 mil vehículos fabricados en el Reino Unido, lo que representa cerca del 29% de las ventas de la compañía.

Esa combinación de factores derivó en una caída del 15% en las ventas minoristas durante el trimestre hasta junio, hasta poco más de 94 mil unidades, según reportes de la industria.

En comentario recogidos por la agencia de noticias Reuters, el director ejecutivo de JLR, Pathamadai Balachandran Balaji, declaró que “la industria automotriz enfrenta grandes desafíos, con cambio tecnológico, competencia intensa e incertidumbre geopolítica”. El representante de la compañía indicó que la empresa reducirá su “fuerza laboral global en unos 4.000 puestos durante los próximos dos años”, y sostuvo que los trabajadores de línea de producción no se verán afectados de forma inmediata por este recorte, el que se concentrará en personal asalariado y de gestión.

El plan de la compañía generó una reacción política inmediata en el Reino Unido. El secretario de Negocios británico, Jonathan Reynolds, agendó conversaciones de crisis con ejecutivos de JLR y con el sindicato Unite —que agrupa a los trabajadores del Reino Unido—, aunque el gobierno descartó un rescate financiero directo, algo que ya se realizó durante el ciberincidente el 2025.

La secretaria general del sindicato Unite, Sharon Graham, confirmó que hubo conversaciones intensas durante el fin de semana previo al anuncio de la compañía “para ver cómo mitigar estos despidos en JLR”.