Un ciberataque atribuido a hackers vinculados a Irán dejó fuera de funcionamiento una planta eléctrica británica durante cuatro días en julio de este año. El caso fue revelado por el diario The Telegraph este fin de semana, y posteriormente confirmado por otros medios como la BBC y The Guardian.
El periódico británico calificó el hecho como un hito preocupante para la ciberseguridad energética del Reino Unido al indicad que “Irán dejó sin electricidad una central eléctrica británica durante cuatro días en un ciberataque sin precedentes”
Las autoridades no identificaron el nombre de la instalación afectada por razones de seguridad. El incidente fue reportado al Centro Nacional de Ciberseguridad (NCSC), dependiente de GCHQ, que no realizó comentarios sobre el caso específico.
Michael Shanks, ministro de Estado del Departamento de Seguridad Energética del Reino Unido, confirmó que se trató de un generador de energía de pequeña escala y que tras el incidente se informó a directivos del sector energético sobre medidas de seguridad adicionales.
Un vocero gubernamental desdramatizó la importancia del incidente al comparar el tamaño del objetivo afectado, indicando que “es un sitio de muy pequeña escala, menos que un margen de error comparado con la capacidad de la red”
El ataque contra la planta británica ocurrió de forma paralela a una serie de intrusiones contra infraestructura hídrica en los Estados Unidos. Esos ataques afectaron a decenas de plantas de tratamiento de agua en al menos 12 estados, comenzando por Minnesota el 26 de julio, y se extendieron luego a Michigan, Georgia, Dakota del Sur y Nueva Jersey. El FBI atribuyó esos hechos a “actores cibernéticos maliciosos”, y fuentes gubernamentales estadounidenses situaron su origen probable en Teherán.
Expertos en ciberseguridad consultados por distintos medios coincidieron en que el riesgo no radica en el tamaño de la instalación afectada, sino en la capacidad demostrada por los atacantes para penetrar infraestructura crítica británica. Graeme Stewart, responsable del sector público en Check Point, advirtió “esto marca una grave escalada en el conflicto con Irán”.
Un informe de evaluación de riesgo de la Oficina del Gabinete, publicado el mes pasado, había situado entre un cinco y un veinticinco por ciento la probabilidad de un ciberataque grave y exitoso contra infraestructura nacional, señalando además que la inteligencia artificial está abaratando y acelerando este tipo de ataques.
Un comité de inteligencia y seguridad que supervisa a los servicios de espionaje británicos había calificado el año pasado como “improbable” un ataque cibernético iraní contra infraestructura del Reino Unido, calificación que hoy resulta cuestionada por los hechos.
Desde el inicio del conflicto entre Irán y los Estados Unidos e Israel, grupos vinculados a Teherán han atacado además infraestructura en Alemania, Polonia, Finlandia, Bélgica y Albania, además de blancos en Israel y países del Golfo.


