Stadler Rail, fabricante suizo de material rodante y sistemas ferroviarios con operaciones internacionales, informó que fue víctima de un incidente ocurrido a mediados de julio, luego de que un tercero no autorizado obtuviera acceso a una plataforma de intercambio de datos utilizada en conjunto con uno de sus proveedores.
Tras el incidente, el grupo de ransomware Everest exigió el pago de 10 millones de francos suizos para no divulgar la información obtenida, demanda que la empresa rechazó y denunció ante la policía cantonal de Turgovia.
Según explicó la compañía en un comunicado oficial, el acceso se produjo utilizando credenciales comprometidas pertenecientes al proveedor, lo que permitió consultar documentación técnica asociada a este último. Stadler precisó que sus propios sistemas informáticos no fueron comprometidos y que el incidente no afectó la continuidad de sus operaciones ni su infraestructura tecnológica.
La empresa indicó además que la información sustraída corresponde únicamente a documentación técnica sin relevancia para la seguridad ferroviaria. Asimismo, afirmó que no se extrajeron datos personales relevantes y que los vehículos ferroviarios fabricados por la compañía continúan operando normalmente en todo el mundo. En ese contexto, señaló que “Stadler no pagará ningún rescate bajo ninguna circunstancia y, por lo tanto, no es susceptible a la extorsión”.
El fabricante también destacó que la producción global continúa desarrollándose con normalidad y que la investigación se mantiene en curso junto con las autoridades competentes.
En su actualización oficial, la empresa agregó que “no se robó ningún dato personal relevante. Los vehículos ferroviarios de Stadler que operan en todo el mundo no se ven afectados por el robo de datos. La producción global de Stadler continúa con normalidad”.
De acuerdo con la información publicada por diversos medios, el grupo Everest asumió la autoría del intento de extorsión mediante una carta enviada a la empresa.
La organización criminal, activa desde 2020, es conocida por centrarse en el robo de información y la extorsión, amenazando con publicar o vender los datos obtenidos en lugar de cifrar los sistemas de las víctimas. Hasta el momento, Stadler no figura en el sitio de filtraciones utilizado por el grupo.
El incidente se suma a un antecedente registrado por Stadler en 2020, cuando la empresa sufrió otro ataque informático que permitió la sustracción de datos tras la infección de parte de su infraestructura con malware.
En esta ocasión, la compañía reiteró que el compromiso se limitó a un proveedor externo y que la operación ferroviaria, los sistemas internos y la fabricación de sus productos continúan funcionando sin interrupciones.


