En la actualidad, todo el mundo depende de estos cables submarinos, ya que permiten transmitir el 97% de las comunicaciones a nivel global. Una falla puede dejar paralizado a un país, como fue el caso de Mauritania (aunque bueno, también afectó a diez países vecinos).

En Chile -uno de los países más conectados de Latinoamérica- estos cables llegan a Arica y Valparaíso. Desde esos puntos estos se distribuyen de manera terrestre, tanto a nivel nacional como con países limítrofes. Conoce más sobre como funciona la »carretera de la información» en la entrevista que le realizamos al Ex Subsecretario de Telecomunicaciones, Pedro Huichalaf.