Hasbro confirmó hace unos días que un ciberataque afectó parte de su red corporativa y forzó la interrupción en sus servicios. La recuperación tras el incidente podría tardar semanas en ser resuelta por completo. La compañía inició una investigación ante una posible filtración de datos.
El fabricante de juguetes Hasbro confirmó el pasado 1 de abril que fue víctima de un ciberataque que impactó su red corporativa y obligó a la compañía a tomar medidas inmediatas de contención, incluyendo la desconexión de algunos de sus sistemas. El incidente, actualmente bajo investigación, ha generado preocupación por una posible filtración de datos, aunque la empresa aún no ha confirmado el alcance total del compromiso.
De acuerdo con la información entregada por la compañía ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de los Estados Unidos -órgano regulador en caso de incidentes-, el pasado 28 de marzo se detectó un acceso no autorizado en su red y activó de inmediato sus protocolos de respuesta ante incidentes. Como parte de estas acciones, Hasbro decidió sacar de línea ciertos sistemas para evitar una mayor propagación del ataque. Esta medida, si bien necesaria desde el punto de vista de la seguridad, provocó interrupciones en algunas de sus operaciones digitales y plataformas en línea.
La empresa señaló que se encuentra “investigando activamente el incidente para determinar la naturaleza, el alcance y el impacto”, mientras trabaja con expertos externos en ciberseguridad para contener la situación. La compañía no ha detallado qué sistemas específicos fueron comprometidos, pero sí reconoció que algunas de sus páginas web y servicios se vieron afectados temporalmente.
La empresa también indicó que “ha implementado y continúa implementando planes de continuidad del negocio para poder seguir recibiendo pedidos, enviando productos y realizando otras operaciones clave mientras se resuelve esta situación”.
Medios especializados coinciden en que, dado que el ataque involucró acceso no autorizado a la red interna de Hasbro, queda abierta la posibilidad de que información corporativa o datos sensibles hayan sido expuestos. Hasta el momento no existe confirmación oficial de que datos de clientes o empleados hayan sido filtrados, pero la empresa señaló que “está trabajando para identificar y revisar los archivos que podrían verse afectados y tomará las medidas adicionales que considere oportunas en función de su revisión y conclusiones, incluyendo cualquier notificación que se considere necesaria según la legislación aplicable”.
El incidente también podría tener consecuencias operativas prolongadas. Hasbro reconoció que la recuperación total de los sistemas podría tomar varias semanas, lo que refleja la complejidad del ataque y las tareas necesarias para restaurar de forma segura los entornos afectados.
A pesar de la incertidumbre, Hasbro ha reiterado que está tomando el caso con la máxima seriedad.
Aunque no se ha atribuido públicamente el ataque a un grupo específico, la investigación sigue en curso. Tampoco hay claridad sobre si el incidente tendrá repercusiones legales o regulatorias para la compañía.
