Durante el Mobile World Congress en Barcelona que se está desarrollando durante esta semana, una coalición formada por naciones occidentales, países nórdicos y del Asia-Pacífico, presentó un conjunto de directrices para garantizar que la próxima generación de conectividad móvil sea segura, resiliente y confiable desde su diseño, con el objetivo explícito de adelantarse a despliegues futuros y contrarrestar retos geopolíticos.
La Global Coalition on Telecommunications (GCOT), alianza integrada inicialmente por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Japón y Australia, anunció este martes en Barcelona la publicación de los Principios de Seguridad y Resiliencia para redes 6G. A la formación se suman ahora Suecia y Finlandia, ampliando la base de conocimientos técnicos y el alcance geopolítico del grupo en un momento en que la carrera por la próxima generación móvil toma impulso entre potencias globales.
Los principios publicados por esta alianza están concebidos como disposiciones voluntarias para orientar a gobiernos, operadores, fabricantes y desarrolladores en el desarrollo de redes 6G que sean “seguras desde su diseño” y capaces de resistir tanto amenazas cibernéticas como desafíos operacionales o físicos. Esta iniciativa responde a la experiencia aprendida con las generaciones previas -especialmente con 5G- donde las medidas de seguridad muchas veces se integraron con posterioridad o de forma reactiva.
Los documentos adoptados en el congreso destacan la necesidad de arquitecturas de red seguras por defecto, criptografía resistente a la computación cuántica, operaciones de red resilientes y la integración confiable de inteligencia artificial. Además, subrayan la importancia de cadenas de suministro diversificadas e interoperables para disminuir la dependencia tecnológica de un solo proveedor o región.
La coalición explica que, aunque el 6G todavía se encuentra en fases de investigación y estandarización, con proyecciones de despliegues comerciales hacia finales de esta década, “la innovación tecnológica prevista y su papel central en la infraestructura nacional requiere protecciones fundamentales consideradas desde el inicio”. En este contexto, la red 6G se concibe como un sistema profundamente integrado en sectores críticos -desde comunicaciones cotidianas hasta servicios de emergencia- lo que eleva la urgencia de esa seguridad “bake-in” o incorporada desde los primeros diseños.
Representantes de las naciones miembros han resaltado la relevancia de estos principios para armonizar enfoques regulatorios y técnicos entre gobiernos y el sector privado. En particular, el hecho de que Suecia y Finlandia se unan a la coalición ha sido presentado como un refuerzo del grupo, aportando experiencia en investigación móvil avanzada y tecnologías de conectividad. Además, la adhesión de estas economías nórdicas refuerza la narrativa de cooperación entre países afines frente a actores globales emergentes en el desarrollo de 6G.
Aunque las pautas no imponen obligaciones legales, la GCOT espera que actúen como “piedra angular” para la futura creación de estándares internacionales de 6G y para la orientación de la investigación industrial. Empresas líderes del sector de telecomunicaciones también han respondido positivamente, apoyando la idea de que la seguridad y la resiliencia deben ser elementos estructurales y no añadidos posteriores en sistemas tan complejos.
