El incidente de ciberseguridad que interrumpió operaciones en plantas clave en septiembre pasado causó una caída de más del 40 % en las entregas mayoristas de la compañía en el tercer trimestre de 2025.
Jaguar Land Rover (JLR), la emblemática marca británica controlada por el grupo indio Tata Motors, sufrió un impacto significativo en su actividad comercial tras un ciberataque que paralizó parcialmente su producción el pasado 2025. Así lo indicó en un informe publicado este mes por la compañía, donde se indicó que la interrupción de las operaciones en plantas críticas se tradujo en una caída de las entregas mayoristas de vehículos que, según la propia compañía, “se redujeron un 43,3 % en el tercer trimestre del ejercicio fiscal” respecto al mismo periodo del año anterior.
Un ransomware, reivindicado por el grupo Scattered Lapsus$ Hunters, afectó la cadena de suministro y la producción en varias instalaciones, generando un cuello de botella que derivó en una menor disponibilidad de vehículos para entrega a clientes y distribuidores. La afectación fue especialmente grave en plantas del Reino Unido, donde se concentran líneas de producción de modelos clave para el mercado global.
La caída en las ventas y envíos mayoristas representó un duro golpe para JLR, que ya enfrentaba un contexto complejo en mercados internacionales. En Estados Unidos, un aumento de aranceles sobre vehículos importados planteó desafíos adicionales para las ventas y márgenes de la firma, cuyas acciones en la Bolsa de Londres reflejaron la inquietud de los inversionistas. Analistas consultados por el medio británico The Guardian, señalaron que el ciberataque expondría debilidades en la resiliencia operativa de la empresa, intensificando la presión en un sector automotriz ya tensionado por factores globales como inflación de costos y competencia de vehículos eléctricos.
El descenso del 43,3 % en la entrega de vehículos a distribuidores antes de su venta a consumidores finales, marca una de las disminuciones más pronunciadas en los últimos años para la marca británica. La cadena Reuters reportó que esta cifra contrasta con periodos previos, cuando JLR había logrado sostener cifras más estables, aunque con rendimientos mixtos, especialmente en mercados europeos y asiáticos.
Según un análisis publicado por medio The Telegraph, la interrupción de las operaciones también provocó una acumulación significativa de vehículos sin completar, con cerca de 45 mil unidades menos producidas en comparación con las expectativas estimadas antes del incidente. Esto ha generado preocupaciones entre los concesionarios, que ven limitado su inventario justo en un momento de repunte estacional de la demanda.
La magnitud del impacto operativo del ciberataque encendió las alarmas en la industria automotriz global sobre la vulnerabilidad de las cadenas digitales de producción frente a amenazas cibernéticas. La dependencia creciente de sistemas conectados para la gestión de ensamblaje, logística y control de calidad hace que eventos de este tipo puedan tener repercusiones comerciales profundas, como se evidenció en este caso.
Además del efecto inmediato sobre la producción y las ventas, los analistas consultados por los diferentes medios advirtieron sobre el impacto reputacional del incidente, indicando que la pérdida de confianza de consumidores y distribuidores puede disminuir si persisten dudas sobre la capacidad de la empresa para mitigar riesgos tecnológicos y garantizar continuidad operativa, factores cada vez más relevantes en la evaluación de marcas automotrices modernas.
En respuesta, Tata Motors y la dirección de JLR han señalado que se están implementando medidas para fortalecer la ciberseguridad y mejorar los protocolos de respuesta a incidentes, así como para recuperar los niveles de producción en las próximas semanas.
